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Keneth {ID}

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Keneth {ID}

Mensaje por Invitado el Miér Ene 07, 2015 8:48 pm


Keneth Abiel


Nombre: Keneth
Apellido: Abiel
Sexo: Masculino
Edad: Aparentes 16
Orientación: Pansexual
Raza: Ángel
Oficio: Mascota
Personaje a Cargo: Khalil Gazali
Angelus officii nomen est, non naturae. Quaeris nomen huius naturae, spiritus est. Quaeris officium, angelus est: ex eo quod est, spiritus est, ex eo quod agit, angelus
Descripción física.

«Son suyos porque son creados por medio de Él y en vista de Él: porque en Él fueron creadas todas las cosas, en los cielos y en la tierra, las visibles y las invisibles, tronos, dominaciones, principados, potestades: todo fue creado por Él y para Él»
-------------------------------

La complexión física de Keneth es menuda, posee un cuerpo delgado y poco musculado; de largas extremidades y torso de un mediano promedio. La tez de su piel es clara, no llegando, aún así, a alcanzar la extrema palidez. Sus ojos son de color azulado claro, similar a la tonalidad que tiñe el cielo diurno; su cabello, coincide en coloración con sus ojos, una facultad otorgada por el Señor, que contrasta con la particularidad de su elemento; lo lleva siempre amarrado detrás de la cabeza, dejando caer el flequillo hacia el lado derecho de su rostro —mirándolo desde una perspectiva frontal—, el resto del largo le llega hasta los hombros.
De nariz pequeña y respingada, cejas delgadas y expresivas, largas y oscuras pestañas. Posee una belleza que sólo pudo haberle sido concedida por el Altísimo, un rostro aniñado e inocente, de sonrisa albina y resplandeciente.
Emergentes de su espalda posee dos alas blanquecinas, producto de una prolongación de los omóplatos en colaboración con la columna; cada una del largo de su cuerpo; sus plumas se asemejan a las de los cisnes, siendo más pequeñas y delgadas en la parte cercana al hueso y más alargadas y resistentes hacia los extremos y las finalizaciones.
En cuanto a su vestimenta, prefiere las prendas holgadas, que cubran la mayor parte de su cuerpo sin adherirse demasiado a su piel, su objetivo es que se asemejen a las túnicas utilizadas en el comienzo de los imperios, en las antiguas Israel, Roma y Grecia.
Una particularidad de su cuerpo es que su sangre posee una coloración plateada y es casi tan espesa como el mercurio a temperatura ambiente; sin embargo, la constitución interna de su cuerpo es prácticamente idéntica a la de un humano cualquiera, una cualidad de la que no todos los ángeles fueron provistos.
Descripción psicológica.

«¿Es que no son todos ellos espíritus servidores con la misión de asistir a los que han de heredar la salvación?»
-------------------------------

Keneth hace completo honor a las cualidades de su raza, pues es un ser amable, siempre dispuesto, nada envidioso y custodio. Adora la compañía, siendo capaz de infundir afecto a cualquiera que se le cruce. Jamás se enfadará por motivos triviales, su paciencia es infinita y su misericordia aún más inquebrantable.
No se convirtió en mascota por voluntad propia, pero ya verán que tampoco se opuso a ello. Sus discusiones jamás se asemejan a verdaderos pleitos, son simples intercambios de palabras que postulan ideologías tal vez no muy similares.
Su fidelidad es incuestionable, jamás traicionará a nadie, siempre cumplirá con todas y cada una de sus promesas, sin importar cuánto deba atravesar para lograrlo. Sin embargo, algo que quizá pueda llegar a decepcionar lejos de ser la intención de Keneth, es el hecho de que él mismo no controla solamente los tiempos de los hombres, sino que tiene una estrecha adhesión a los llamados «tiempos de Dios»; en los cuales un pedido inmediato puede llegar en años, si es así como debe ser; pues en tiempo de Dios, la paciencia no tiene fin y el tiempo es como arena dispersa en el viento.
Keneth adora todo lo que se halla en el mundo terrenal, desde objetos creados por manos de Dios, hasta materiales de origen humano. Porque él sólo tiene ojos para los aspectos positivos, la percepción de la negatividad es una facultad que no le fue otorgada, porque un ángel es un legionario del Todopoderoso, y como tal, es ciegamente fiel al poder del bien, por más mínimo e insignificante que se presente.
Keneth jamás recurrirá a la violencia, nunca utilizará insultos ni encontrará motivos para lastimar a nadie. Cuando se encuentre desconcertado, enfadado, triste o temeroso, recurrirá a su Creador por medio de la oración; los rezos y cánticos de alabanza son rutinas que están a la orden del día, siempre agradecerá a su Señor por las bediciones que reciba, recurrirá a Él en tiempos de tempestad y buscará comportarse como su Padre querría que lo hiciese.
Siendo un ser de procedencia divina, el toparse con seres de naturaleza impura le genera desagrado, aunque su infinita misericordia le impedirá realizar cualquier acto vil en su contra. Suceda lo que suceda, no se dejará ser tentado por el mal, respondiendo siempre con amor y sencillez ante cualquier tipo de insulto o agravio en su contra.
Adora el contacto físico, contando, sin embargo, con una inocencia de proporciones casi exageradas que le impide formular cualquier tipo de pensamiento vicioso. A pesar de su bondad, es lo suficientemente astuto como para comprender el significado de las palabras, aunque, de todas maneras, se le dificulta la interpretación de intensiones encubiertas en determinadas situaciones, pues acaba por tomarse la mayoría de las conversaciones en su sentido literal.
Les contaré una historia...

He de relatarles una leyenda, un mito que se ha transmitido de boca en boca por generaciones entre las comunidades cristianas más primitivas; los escritos que narran el desarrollo de esta historia se han perdido, tal y como el paradero de las vasijas sagradas que la protagonizan.
Dícese que el Señor, habiendo liberado a su pueblo de manos egipcias bajo el liderazgo del profeta Moisés, procuró preparar los suelos de su Tierra Prometida de modo tal que fuese similar a los jardines del Edén; para ello, acumuló una serie de nubes a los pies de su trono y, con ellas, moldeó cuatro ángeles legionarios. A cada uno, Dios, le concedió una gracia, una que les fuese útil para la preparación de su Tierra Prometida. A la primera figura le concedió el don elemental de la tierra, para que nutriera los suelos y puliera las montañas; al segundo le concedió la habilidad elemental del viento, para que las nubes lluviosas fuesen arrastradas con frecuencia sobre sus territorios, para que las imperfecciones del suelo fuesen barridas y el follaje de la vegetación acicalado por su soplo; al tercero le concedió el control del fuego, para que fuese capaz de eliminar los escombros de antiguas civilizaciones, para que arrasara con las malezas impuras y que sus cenizas colaboraran con la fecundación de los campos; por último, al cuarto ángel, le concedió la habilidad de manipular el agua, de modo tal que los cultivos jamás sufrieran la sequía, para que su ciclo se cumpliese correctamente y las lluvias abundaran, nunca presentándose en exceso, y así se formaran diversas cuencas fluviales que le permitieran a su pueblo navegar y realizar actividades pesqueras.
Dios, habiendo visto sus creaciones, se sintió satisfecho y con un soplo de su aliento, dio vida a las nubes, que adoptaron las figuras de cuatro ángeles divinos, con cuerpos de hombre y alas de cisne, con la inteligencia del ser humano, pero con la razón del Altísimo.
El Señor, entonces, tomó del firmamento dos estrellas y las dividió en cuatro fragmentos, a cada uno lo moldeó con sus propias manos, constituyendo, así, cuatro vasijas que poseían, cada una, la forma de uno de sus hijos recién creados. Al contemplar su obra, derramó lágrimas de felicidad y, tomándolas, obtuvo ocho zafiros perfectos, con los que adornó los ojos de las figurillas.
Llamó, entonces, a sus ángeles y les indicó que se resguardasen en aquellas vasijas, pues serían enviados en su interior a la Tierra para alcanzar su cometido. Los cuatro legionarios, fieles a su Señor, se redujeron en tamaño hasta caber en sus respectivos contenedores de treinta centímetros de altura y fueron depositados en el mundo de los hijos de Dios una noche, dentro de una canasta hilada en oro.
Al salir el sol, las vasijas se abrirían y los ángeles comenzarían a preparar la Tierra Prometida, tal y como Dios les había ordenado. Aún faltando horas para el alba, un hombre que merodeaba por los alrededores, llevando de las riendas a su camello en marcha hacia un poblado, divisó algo que resplandecía en medio del desierto bajo la luz de la luna. Curioso, se acercó para ver de qué se trataba; cuando divisó las vasijas, tan perfectamente moldeadas y de tan valioso aspecto, las tomó y se las llevó consigo. Antes de que saliera el sol, las enterró en una cueva, en las faldas de una montaña, prometiéndose que volvería a buscarlas luego; él no poseía la suficiente habilidad para protegerse de cualquier bandido que quisiese quitárselas y, temiendo llamar la atención al cargar tan ostentosas estatuillas, se marchó sin más, jurándose regresar en su búsqueda para venderlas con posterioridad. Pero el hombre jamás abrió las vasijas y los ángeles nunca fueron tocados por la luz del sol, quedándose atrapados allí, dormidos en el interior; pues el sujeto no regresó, sino que perdió la vida a causa de una enfermedad poco tiempo después de haber alcanzado su destino, sin haber hablado a nadie acerca de su descubrimiento.
Pasaron décadas, luego siglos, el tiempo jamás se detuvo, y pronto los cientos de años se convirtieron en miles. En la década de los ’90, un grupo de arqueólogos investigaba la zona de la Tierra Prometida, sin saber, siquiera, que aquella había sido seleccionada por Dios. Explorando las faldas de las abruptas montañas, hallaron una cueva, repleta de papiros que fueron depositados en un periodo posterior al ocultamiento de las vasijas. Los arqueólogos se interesaron mucho por aquella cavidad en la montaña y pronto pasaron de recolectar lo que se hallaba a simple vista a excavar diversos sectores. Así fue como se encontraron las cuatro estatuillas angelicales dentro de la canasta hilada en oro. Los profesionales las trasladaron a Europa y las depositaron en un museo donde debían de ser estudiadas; pero por falta de fondos y espacio, fueron separadas y distribuidas hacia distintas partes del mundo.
Nos centraremos, en esta historia, en la cuarta vasija, en cuyo interior yacía el último de los ángeles, el único capaz de manipular el agua. Ésta llegó a su paradero en Suiza, donde una serie de expertos se dispusieron a examinarla. No hallaron la forma de explicar su composición, pues aquella masilla dorada con la que estaba hecha se asemejaba mucho al oro y, sin embargo, no se trataba de este metal. Pronto notaron que la estatuilla era, en realidad, una vasija, pues la mitad superior del cuerpo del ángel era removible. Se tomó la decisión de indagar el interior de tal reliquia, y, con sumo cuidado, se retiró la cubierta.
Del interior de la vasija afloró una espesa niebla, que pronto comenzó a condensar y humedecer el entorno que la circundaba. Un joven de belleza sin igual apareció de improviso y, de su espalda, afloraban dos gigantescas alas blanquecinas. Keneth, el ángel elegido había despertado, sin embargo, el tiempo para cumplir su misión había expirado.
Lo primero que mostraron sus azulados ojales fue sorpresa, el Todopoderoso no le había relatado que el mundo contara con tal avance tecnológico; los que se hallaban a su alrededor no vestían túnicas, a diferencia de él y cuando les habló en hebreo, éstos no supieron responder. La razón de Dios le daba conocimiento de todos los idiomas habidos, pero no de los por haber; el inglés no le era comprensible en sí, aunque fuese capaz de entender lo que intentaban expresarle.
Keneth sólo era consciente de su nombre y de su misión, pero también sabía que el tiempo de cumplir con su cometido había pasado hacía mucho tiempo. Su única deducción fue que los hilos del destino le habían traído al presente para que sus dones fecundaran aquella actualidad, pues el pueblo de Dios había arribado a su destino y el Señor jamás los había abandonado, eso fue lo que leyó en el libro que relataba, incluso, el envío del hijo del Todopoderoso a la Tierra, textos que no existían al momento de su propia creación.
Keneth pronto se vio apresado por los investigadores, habiendo aprendido ya —a una gran velocidad— el idioma inglés. Supuso que la tanta atención recibida se debía a que los humanos no acostumbraban a presenciar ángeles y él poseía un cuerpo físico, siendo incapaz de desmaterializarse y desaparecer; aunque algo así podía realizar con sus alas.
El ángel acabó por escapar y comenzó a pasearse por las calles de uno de los países con mayor índice de calidad de vida en el mundo, preguntándose el motivo de su arribo allí, donde la escasez no estaba a la orden del día. Pronto se enteró de la miseria en otras regiones del globo, en donde no había suficiente alimento, las personas sobrevivían sin techo, sin agua, sin esperanza. Decidido a cambiar el correr de aquellas realidades, inició una búsqueda para migrar de Suiza hacia África, Ameríca y Europa, pero, no siendo humano y habiendo emergido de una vasija, no había forma de que pudiese trasladarse legalmente hacia otro país, ¿cómo hacerlo sin incumplir las normas humanamente establecidas?
En cierta ocasión, Keneth se topó con un grupo de humanos de extraño comportamiento; habiendo decidido seguirlos, descubrió que llevaban consigo seres de razas diversas y que los cargaban en cajas para almacenarlos en un barco de grandes dimensiones. Antes de poder darse la vuelta y retornar a su vagante dilema, uno de aquellos sujetos se percató de su presencia y, atrapándolo, le obligó a ir con él. Keneth encontró aquella ocasión propicia para interrogar sobre la posibilidad de salir del país sin ser retenido y apresado.
Aquellos hombres le ofrecieron llevarlo a recorrer el mundo, tal y como él solicitaba, a cambio de que aceptara llevar un collar alrededor de su cuello y adoptar el título de mascota. Keneth estaba encantado, había encontrado la forma de marcharse de Suiza con personas que le aseguraban una travesía global.
Estando en la bodega de aquel desgastado barco conoció a muchas otras mascotas, todas de origen callejero o hurtadas de sus hogares, de sus familias. Keneth comprendió, entonces, que aquella travesía no era necesaria, la miseria se encontraba allí frente a sus ojos y él había caído víctima de ella. Pero aún sabiendo que acabaría siendo vendido a un desconocido tarde o temprano, procuró no perder los ánimos y se propuso predicar a sus compañeros la buena nueva que Dios le había comunicado luego de nacer.
El ángel enviado sí viajo por diversas regiones del mundo, despidiéndose en cada puerto de sus amigos y haciendo nuevos cada vez que zarpaba. Luego de tanto aguardar, finalmente llegó su turno de salir de aquella prisión, sólo para ser ofrecido a cambio de dinero en una subasta clandestina llevada a cabo en Australia.
Sin duda su físico y sus cualidades llamaron la atención de los compradores; a pesar de encontrarse sucias sus ropas y desgastadas sus alas, conservaba la divinidad perteneciente únicamente a los hijos predilectos del Altísimo. Así fue que las sumas de dinero ofrecidas por él alcanzaron una cantidad de dígitos sorprendentes y, a pesar de saber que aquello era similar a la esclavitud, no pudo evitar sentirse feliz al ver las sonrisas de sus captores, pues la alegría era algo único y repleto de significado y hasta el más malvado de los villanos tenía derecho a sentirse así, aunque fuese por una única vez en su vida. Llegado cierto punto, un hombre de características árabes elevó su mano y ofreció la suma de dinero máxima que selló su subasta y lo dio por vendido. Khalil Gazali, monarca del país de Jordania fue quien invirtió en él, llevándolo consigo a la Academia Greenlight donde realizaba sus estudios.
Para Keneth, todo lo acontecido en su vida posterior a salir de la vasija sería un factor del destino, aceptaría, entonces, su rol como mascota y buscaría la mejor manera de apoyar a los humanos en desgracia donde sea que se encontrase.
Datos extras.

Habilidades
Vuelo. {Como todo individuo de su raza, Keneth posee dos alas sobresalientes de su espalda que le permiten realizar la acción de volar. Para él funciona similar a la acción de correr, agotándose en el punto en que sus músculos ya no resistan el mantener sus alas en movimiento (en un tiempo estimado entre 4 y 5 horas).
Otro aspecto a destacar es que no se encuentra capacitado para cargar con otros cuerpos cuando se eleva; su fuerza física es reducida y un esfuerzo mayor le supondría un completo impedimento para volar.}
Oído. {Posee el sistema auditivo muy desarrollado, pudiendo captar sonidos provenientes de lugares a grandes distancias y siendo capaz, también, de captar vibraciones a través de este sentido; algo muy útil al manipular el agua.}
Control del elemento Agua. {Dios le otorgó el don de manipular el agua a su antojo, en cualquier de sus estados de agregación, no pudiendo, sin embargo, controlar los fluidos internos de ningún ser vivo, por más acuosa que sea su composición.
El alcance de su capacidad para controlar el movimiento de una fuente de agua es de 100 metros, con un volumen del fluido que alcanzaría los miles de millones de litros. Cuando Keneth se encuentre en estado de iluminación, estas proporciones aumentarán.
Tiene la habilidad de acelerar el proceso denominado «ciclo del agua», así como de modificar el estado de agregación del fluido; estas facultades le permiten elaborar fenómenos meteorológicos a pequeña escala, como lo son los mantos de nubes que, según su temperatura, precipitarán como lluvia, nieve o granizo.
En principio la manipulación del agua en cantidades pequeñas es una habilidad que puede utilizar constantemente, cuando las masas acuosas son de un tamaño mayor y alcanzan el límite de sus capacidades, podría mantener en uso su poder por un periodo de 5 posts, necesitando otros 5 para reponer algo de energía, aunque no en la misma escala. La manipulación del agua es una habilidad que se puede utilizar en infinitas ocasiones dentro de un post.
Cuando convoca aglomeraciones nubosas, en caso de que la precipitación sea líquida, podrá utilizar la habilidad durante 3 posts; si se produce en estado nevoso, podrá mantenerla por 2 posts; si se da en forma de granizo podrá mantenerlo sólo por 1 post. Cuando las precipitaciones incluyan más de un estado de agregación del agua, entonces podrán solo permanecer activas por 1 post.
En todos estos casos, la energía utilizada será renovada pasados los tres posts, pero sólo se podrán utiliza una vez por tema.}
Estado de Iluminación. {El Todopoderoso concedió a Keneth y a sus tres compañeros la facultad de invocar al Espíritu Divino para incrementar la capacidad de sus habilidades; para acceder al Estado de Iluminación debe orar hasta alcanzar un punto de trance, donde los dones del Espíritu descenderán sobre él para brindarle un estímulo a sus poderes, permaneciendo siempre sin consciencia propia y bajo la influencia de tal Espíritu.
En este estado, su capacidad para controlar masas de agua se incrementa a 3 kilómetros y el volumen del fluido podría llegar a los trillones, sino más, de litros.
Esta habilidad podrá ser utilizada únicamente una vez por tema; con una prolongación de 5 posts. En caso de que se utilice durante un solo post, Keneth podrá recuperar su energía al cabo de 2 posts; si fue utilizada durante 2 posts, la reunirá nuevamente luego de 4; y así hasta alcanzar los 5 posts, donde el tiempo de recuperación será de 10 posts.}

Debilidades
Vuelo. {Esta habilidad es, más que nada, una facultad de su cuerpo, pues al poseer alas está capacitado para realizar tal actividad. Cualquier desprovisto meteorológico seria un impedimento para su vuelo, incluyéndose, también, ataques elementales del tipo viento.
Un aspecto muy importante y que le deja en notable desventaja es el momento del despegue, el tamaño de sus alas corresponde a la medida de su cuerpo por cada una, lo que le genera cierta torpeza e inestabilidad por los escasos segundos en que comienza a elevar su cuerpo, no pudiendo atacar ni defenderse entonces.}
Oído. {Esta habilidad representa una desventaja cuando los sonidos son muy estridentes o se encuentran a muy escasa distancia; lo mismo sucede con las vibraciones que tan bien percibe mediante el mismo sentido, en caso de ser muy marcadas, se vería desestabilizado y confundido, además de la posibilidad de que lo frecuenten jaquecas que le dificulten la movilidad de su cuerpo.}
Control del Elemento Agua.  {Como su elemental, es susceptible a los ataques del tipo eléctricos, ya que el agua es un excelente conductor físico de la electricidad, un factor que le dejaría en desventaja defensiva.}  
Estado de iluminación. {Cuando Keneth ingresa en este estado, pierde por completo su conciencia; será capaz de recordar posteriormente las memorias de lo realizado durante su trance, pero no podrá controlar su cuerpo cuando se halle iluminado. La desventaja se halla en que su razonamiento deja de ser el suyo y es reemplazado por el divino, dándole mayor alcance y fortaleza a sus habilidades pero quitándole agilidad física y/o mental durante el combate; de este modo será incapaz de realizar ataques cuerpo a cuerpo y, aunque la intensificación de sus sentidos le permita percibir el peligro con mayor eficacia, le resultará extremadamente dificultoso el protegerse a sí mismo sin la utilización de sus poderes.
Este estado requiere, también, de la utilización de gran cantidad de energía; sin embargo, cuando se encuentre en trance, su fuerza y habilidad no menguarán ni se debilitarán, pues además de agotar la energía de su propio cuerpo estará utilizando la infinita fuente del Espíritu Divino. El problema se halla en el momento en que Keneth sale de este estado, pues padece las consecuencias del gasto de su energía, independientemente del poder utilizado durante el trance; por lo que quedaría absolutamente indefenso a cualquiera que se encuentre cerca.}

Extras
No le agradan los zapatos, opta siempre por utilizar sandalias o moverse descalzo.
Tiene la costumbre de tocar todo sin miramientos.
Sabe tocar el piano y el arpa, además cuenta con la capacidad de leer música.
Sabe hablar y leer hebreo, arameo, persa, griego, latín, ugarítico, fenicio, púnico, moabita, edomita, ammonita, sabeo, qatabánico, hadramático, mineo, árabe en sus variantes dialectos y otras de las lenguas utilizadas en eras anteriores a su creación. Aprendió posteriormente inglés y, de la lectura, italiano, español, francés y portugués.
Él mismo se asignó un apellido, creyendo que su nombre estaba solitario y notando que todos los humanos contaban con uno.

Imágenes
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Procedencia
Uta no Prince-sama Maji Love 2000% | Ai Mikaze



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Re: Keneth {ID}

Mensaje por Invitado el Vie Ene 09, 2015 12:09 am

Finalizada~
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Re: Keneth {ID}

Mensaje por Invitado el Vie Ene 09, 2015 10:08 am


Tu ficha está correcta. ¡Bienvenido al foro!. Ficha aceptada y cerrada. Recuerda pasar por el Registro de físicos y el Registro de empleados particulares .
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Re: Keneth {ID}

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