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Capricho

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Capricho

Mensaje por Invitado el Lun Dic 22, 2014 1:02 am


Capricho

Privado con Keiichiro Oizaki

Khalil había oído sobre un nuevo sitio en la zona central de Canberra y el mismo día en que se enteró de su apertura se dirigió hacia la gran pista de patinaje techada, era ideal para asistir en pareja o con la familia y supo que estaría decorada por las fiestas. La navidad para él no era más que un evento comercial, no significaba nada más que eso, pero lo que si rescataba era que se daban estupendas oportunidades donde alguien como él podía conocer personas interesantes. Deseaba poder encontrar alguna mujer - u hombre- que le atrajera lo suficiente, le daría lo que sea si era de su gusto y no por querer algo a cambio, o quizás si, Khalil era muy caprichoso como para pensar que buscaba redimir sus pecados con una buena acción o si buscaba algo por lo que Khalil hiciese.

Fue directamente al recinto, se animó al ver que era medianamente concurrido, pero se mantuvo en el exterior admirando la gran cúpula que se avistaba. Kha le contempló animado, quería ver que podía encontrar, pero antes de comenzar a avanzar ve no muy lejos de si a un joven algo curioso, el chico poseía rasgos muy peculiares que captaron poderosamente la atención del jordano. Era bajo, no aparentaba mas de 16 años o 17 tal vez, alzaba su cola como un gato normal y daba la impresión de que estaba aburrido o semejante. Khalil se dispuso a verle e incluso le siguió, pero como si aquel felino estuviese destinado a sufrir desgracias, vio que un grupo de personas tropezaron con aquel y le arrojaron algo encima. El jordano mantuvo su distancia,vigilando a aquel que captó su atención; luego de ese incidente 'aislado', aunque aquello no fue lo único en suceder.

Cuando estuvo convencido de que el muchacho era un desdichado, o al menos ese día lo era, se acercó decidido al joven quien estaba cerca de la entrada a la pista de patinaje y las galerías aledañas. Su cabello se mecía tras su espalda al estar atado en una coleta alta y las joyas que portaba hacían un gracioso sonido metálico, lo cual seguramente delataría su proximidad al no haber mucho ruido ambiental en esos momentos. Al estar a su lado, busca ponerse frente al felino y le aborda sin titubeos — Hola, chico — dice en un inglés perfecto — ¿has venido tu solo? — preguntó directo, no era un hombre que se daba muchos rodeos a la hora de interrogar a otros.

Apoyó una mano en la cintura rozándose en el borde de la chaqueta que portaba, siendo aquellas prendas occidentales y nuevas al haberla comprado hacía días. Analizó mejor al chico y le regaló una sonrisa amable, teniendo ahora una actitud animada y sociable siendo eso seña de su buen humor.

Ambiente:
Aspecto Kha:

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Re: Capricho

Mensaje por Invitado el Vie Ene 09, 2015 5:50 pm

Había conseguido lo impensable, huir de la rutina de la dichosa academia tras mucho planear sus primeras Navidades fuera de Japón (que añoraba aunque no estuviera dispuesto a admitirlo). Había escuchado a otros alumnos hablar  or los pasillos y en los intercambios de clase de la pista de hielo que habían montado. ¡Una maldita pista de hielo en Australia! Sólo de pensar cómo debían de estar haciendo para mantenerla sólida en pleno verano, le daban ganas de ir a husmear. Y, por supuesto, en cuanto pudo fue lo primero que hizo.

Nadie le acompañaba en aquella improvisada excursión, no tenía confianza con demasiados alumnos de su misma edad y su compañero de habitación... Bueno, conservaba las orejas tras varias semanas teniéndole en la cama contigua, así que no pensaba complicar las cosas con el demonio más de lo necesario con absurdas invitaciones a eventos pseudo invernales artificiales.  Simplemente recogió su bolsa y se las ingenió para llegar por su cuenta a la pista de hielo. Sin perderse. Demasiado

Era positivo, ser positivo le ayudaba a no pensar en las desgracias que sucedían ocasionalmente. No lo parecía, porque sonreír como un estúpido no le iba, pero cuando vio ante él la enorme y blanquecina superficie, se animó. Y estuvo por hacer una fiesta cuando le dieron patines de su talla.

Tomó los zapatos con filo de metal y los guantes que le habían proporcionado. Y justamente pensaba en lo curioso que debía de parecer ahora, con gorro y guantes a pesar de estar en pleno estío, cuando, al girarse para ir hacia la entrada de la pista, se estampó contra una pareja. Dicha pareja hacía unos momentos había tenido la genial idea de comprar unos refrescos. Y los refrescos terminaron encima suya. Perfecto.

El muchacho trató sin éxito alguno librase de aquellas bebidas, que habían empapado la sudadera que llevaba puesta. Así pues, mientras maldecía su suerte, se aseguró de agradecer a los dioses que estuvieran riéndose en aquel momento de su penosa apariencia (porque si los había, debían de estar partiéndose de risa) por que ni sus vaqueros ni su camiseta corta se hubiera empapado. ¿Y qué si la pegajosa sudadera no se la podía quitar porque era ahí precisamente donde estaba su cola escondida. También podía agradecer aquello, que nada se hubiera salido de su lugar.

Y de repente, tenía delante suya a un desconocido con la genial idea de saludarle. El felino frunció levemente el ceño -Hola- habló en inglés, descolocado, sin tenerlas todas consigo. -He venido solo- le miró confundido -Y soy menor de edad, pero no ha pasado nada... empezó a explicar. Y es que durante medio segundo el moreno se había creído que hablaba con un trabajador de la pista... Pero nadie con tantas joyas y una chaqueta que a todas luces era nueva podía trabajar en un lugar como aquel -Oye, ¿quién eres? No trabajas aquí, ¿no?- una oreja se sacudió bajo aquel gorro -Si es por las bebidas, estoy bien.

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